Industria
Industria de Hidrocarburos
El desarrollo del Proyecto Camisea, gracias a un marco regulatorio promotor de la industria del gas natural (GN), cambió la matriz energética primaria del país. Además, en el mundo se perfeccionaron tecnologías para explotar gas y petróleo no convencional y de difícil acceso, que permitieron expandir de modo exponencial la oferta mundial de hidrocarburos. También se observaron variaciones importantes del precio del petróleo debido a cambios geopolíticos e institucionales de la estructura económica internacional. El sub sector de los hidrocarburos líquidos, en particular, contribuyó de manera importante al desarrollo del país desde los inicios de la República.
El entorno mundial también ha sido convulsionado por crisis financieras de alcance global, así como por el surgimiento de procesos geopolíticos y problemas en el Medio Oriente (por ejemplo, la Primavera Árabe y los conflictos armados en Afganistán y el Golfo Pérsico). Asimismo, la aplicación de reformas económicas para liberalizar las economías en transición ha impulsado el desarrollo de países emergentes como India, China, Rusia, las naciones del sudeste asiático y Europa del Este, y de Latinoamérica (Brasil, Chile, Colombia y Perú).
Como consecuencia, la demanda de materias primas y recursos energéticos ha crecido sostenidamente en los últimos años en todo el mundo por la expansión acelerada de las actividades productivas y su industrialización, la modernización económica debido al avance de los mercados, así como los procesos de migración del campo a la ciudad y la consecuente explosión del fenómeno de urbanización en las economías en desarrollo.
El aumento de la demanda de los hidrocarburos líquidos ha estimulado la ejecución de diversos proyectos de inversión para el descubrimiento y explotación de nuevas reservas de petróleo y líquidos de gas natural (LGN), así como para expandir la disponibilidad de las reservas de diferentes jurisdicciones, ricas en recursos naturales energéticos.
El Perú no ha sido ajeno a los efectos de estos acontecimientos. Debido a su característica de importador neto de hidrocarburos líquidos, el Estado ha dado amplia importancia desde fines de los 90 al desarrollo del yacimiento de gas de Camisea y a la diversificación de la matriz energética. Así, realizó un marco legal que permitió aplicar reformas estructurales de mercado en la economía peruana, destinadas a atraer inversión privada, modernizar sus instituciones e integrar al país a la economía global mediante acuerdos de libre comercio.
En este contexto, el boom de las materias primas ocurrido en la última década contribuyó a generar un clima virtuoso para la inversión en importantes proyectos de infraestructura y energía que permitió sostener el crecimiento de la economía a tasas promedio anuales de 6%. A este esfuerzo inicial se unen las leyes que el Estado peruano ha promulgado para garantizar la seguridad en el suministro de hidrocarburos líquidos.
La importancia del sub sector hidrocarburos líquidos en la economía se puede entender, fundamentalmente, por su relevancia e impacto en los principales indicadores económicos asociados al crecimiento y desarrollo del país. Diferentes actores, desde sus competencias y roles, han contribuido. El yacimiento de Camisea permitió incrementar la producción de líquidos de gas natural (LGN) del cual se produce el gas licuado de petróleo (GLP). Este combustible es uno de los más consumidos en el país y ha permitido generar ahorros en costos para los usuarios de transporte vehicular, ayudar a combatir el cambio climático, y preservar la calidad ambiental (menores emisiones de gases de efecto invernadero) y ha convertido al Perú en exportador neto de GLP. Las inversiones en el sub sector también han tenido efectos multiplicadores en la economía y han generado significativas contribuciones a la sociedad.
Industria Eléctrica
La industria eléctrica es una pieza clave para el desarrollo económico y social de un país, debido a que la electricidad es un insumo esencial para la producción de la mayor parte de los bienes y servicios de una economía. Asimismo, es un componente básico en la creación de bienestar y calidad de vida de los ciudadanos del país. Como tal, es necesario que el suministro de electricidad sea suficiente, confiable, seguro y competitivo ahora y en el futuro, para lo cual se requiere que todos los segmentos de la industria crezcan en forma articulada y con claros incentivos para que la oferta y la demanda sean sostenibles en el tiempo. Sin embargo, si bien un suministro con tales características es deseable, la viabilidad del mismo pasa por la concordancia de los objetivos que buscan las autoridades públicas, el sector privado y los usuarios finales, objetivos complejos y a veces contradictorios que confluyen en la labor del regulador.
Por ello, es necesario que su actuación sea técnica, objetiva pero, sobre todo, transparente. En este contexto, la visión de la industria resp3ecto al tema ambiental debe ser prioridad en la mejora de su interrelación con el medio ambiente.
El suministro de electricidad constituye un servicio público clave para operar procesos industriales y sostener el consumo de los usuarios residenciales. Así, brinda una fuente de energía que impulsa la actividad económica, posibilita el comercio internacional, mantiene el buen funcionamiento de los mercados y genera bienestar al permitir que los ciudadanos tengan altos estándares de calidad de vida. Sin electricidad, el funcionamiento de la economía global sería inviable.
Esta relevancia ha determinado que en todo lugar, en mayor o menor medida, el sector eléctrico se encuentre sujeto a alguna forma de intervención pública por parte del Estado, que se manifiesta vía empresas públicas y regulación de las actividades de las empresas privadas de acuerdo con los mecanismos de mercado. La industria eléctrica en el Perú tuvo su origen a finales del siglo XIX, con la instalación de la primera central hidroeléctrica cerca de la ciudad de Huaraz (región Áncash) y del alumbrado público en Cercado de Lima. Desde ese momento no se ha detenido, contribuyendo de manera sostenida al desarrollo del país, y a la fecha desempeña un papel muy importante en el funcionamiento económico de los diversos sectores productivos y forma parte de las distintas actividades diarias de los ciudadanos.
El grado y la racionalidad para la intervención de esta industria, sin embargo, han ido modificándose a lo largo de los años. En el caso peruano, en la década de los ochenta, la intervención del Estado era masiva mediante empresas estatales que operaban un monopolio público verticalmente integrado. Las limitaciones en la gestión estatal de estas empresas, que hacían difícil el incremento de las inversiones necesarias para expandir el sector, así 18 como la crisis económica y el terrorismo, influyeron en que en los noventa se implementaran reformas estructurales para generar un cambio de orientación en el sector eléctrico. Estas transformaciones configuraron una industria desintegrada verticalmente, abierta al capital privado y basada en las señales de precios de mercado para promover la competencia.
El nuevo enfoque estuvo dirigido a lograr la suficiencia en la generación eléctrica vía mercados competitivos, a fomentar inversión privada en infraestructura eléctrica y a desarrollar una regulación que promoviera la eficiencia económica en los sectores sujetos a condiciones de monopolio natural, como la transmisión y distribución eléctrica (mediante la aplicación de tarifas eléctricas eficientes), así como la supervisión del cumplimiento de las normas de seguridad industrial, de salud e higiene laboral y de ambiente aplicables al sector. El diseño de mercado y la regulación de la industria eléctrica imponen desafíos sobre el establecimiento de reglas que incentiven la eficiencia en el sector y, al mismo tiempo, garanticen la seguridad del suministro. En el Perú, los grandes lineamientos de la reforma del sector eléctrico están contenidos en el Decreto Ley N° 25844, Ley de Concesiones Eléctricas.
Minería
La minería es una actividad extractiva cuyo desarrollo constituye soporte para gran parte de la industria manufacturera y joyera del mundo. Es una actividad vinculada a las finanzas y al medio ambiente. La cotización de los minerales ha determinado la evolución de las bolsas mundiales en estos últimos años. El Perú ocupa lugares importantes en Latinoamérica y el mundo por su producción y potencial minero. En Latinoamérica, ocupa el primer lugar en la producción de zinc, plomo, estaño, plata y oro siendo segundo lugar sólo en la producción de cobre. A nivel mundial ocupa el primer lugar en plata (16.48%), tercer lugar en zinc (12.15%), cobre (6.86%), y estaño; cuarto lugar en plomo (9.52%) y quinto lugar en oro (8.01%). A lo largo de la historia económica peruana, la minería ha contribuido al crecimiento económico del país y ha sido una fuente importante de ingresos fiscales. No obstante, la generación de conflictos y los impactos ambientales han sido motivo de preocupación dentro de las comunidades campesinas y la sociedad en general. En ese sentido, la supervisión de esta industria se hace necesaria. Por ello, OSINERGMIN asume un nuevo reto en lo que corresponde a la supervisión del medio ambiente y seguridad e higiene minera.
La actividad minera consiste en la obtención selectiva de minerales y otros materiales a partir de la corteza terrestre, lo cual, en muchos casos, implica la extracción física de grandes cantidades de materiales de la misma, para recuperar sólo pequeños volúmenes del producto deseado. El objetivo de la minería es obtener minerales o combustibles. 2 Un recurso mineral es un volumen de la corteza terrestre con una concentración elevada de un mineral o combustible determinado. Se convierte en una reserva si dicho mineral, o su contenido (un metal, por ejemplo), se puede recuperar mediante la tecnología del momento con un costo que permita una rentabilidad razonable de la inversión en la mina.
La actividad minera comienza con la prospección, la cual, comprende el cateo y la prospección geoquímica. El cateo consiste en la búsqueda del yacimiento mineral mediante la ubicación de anomalías geológicas5 en la corteza terrestre. Luego del cateo y prospección, sigue la exploración que se ejecuta con técnicas más avanzadas para elaborar un perfil del yacimiento. Si el perfil es prometedor, se prosigue a una exploración más avanzada que cuantifique y limite las anomalías determinadas.
El objetivo de esta etapa es calcular el tonelaje y leyes para ver si resultan promisorias y de acuerdo a ello elaborar un estudio técnico económico (estudio de factibilidad) en el que se calculen las reservas, costos de extracción, costos de tratamiento, beneficios, y se determine si es factible o no llevar a cabo la explotación. Normalmente, los inversionistas en esta etapa acuden a los entes financieros para financiar el proyecto (se presenta el estudio de factibilidad) y obtienen las autorizaciones del Estado donde se encuentra la concesión para iniciar las operaciones de explotación (previa aprobación del Estudio de Impacto Ambiental).
En el estudio de factibilidad se describe el método de explotación más económico y eficiente (superficial o subterráneo) y en el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) se debe demostrar que las operaciones no alteran el entorno y que los efluentes que se producen no contienen elementos nocivos más allá de los límites establecidos y/o aceptados por la autoridad.
La explotación es el trabajo que se realiza para extraer el mineral. En el caso de las minas subterráneas, el proceso cíclico típico es el de perforación, voladura, acarreo y transporte fuera de la mina. En el caso de las minas superficiales la explotación comprende las actividades de perforación, voladura, carguío y transporte. Generalmente este último método es empleado por la gran minería e implica altas producciones.
Luego de extraer el mineral, es necesario procesarlo para aumentar su concentración (proporción o ley por tonelada) pues en estado natural no es siempre comercial. El método de concentración a emplearse depende del tipo de mineral, su estructura y otros elementos presentes, y del capital disponible. Los concentrados de los minerales tienen un mercado internacional. Esta comercialización de concentrados se registra tanto a nivel de país (comercio interno) como entre países (comercio internacional). Los principales demandantes de los concentrados son las fundiciones y refinerías. Las principales fundiciones y refinerías a nivel internacional se encuentran ubicadas en Japón, USA, Brasil, Europa. (MINEM, 2007)
Agricultura y Agroindustria
Como se sabe, históricamente el Perú ha sido un país exportador, sustentado típicamente en sus productos primarios. La década reciente reafirma esta característica, tal como lo muestra las exportaciones peruanas de productos que tradicionalmente han sido exportados: mineros, pesqueros y agrícolas. Las exportaciones no tradicionales, por su parte, han mantenido su participación alrededor de 25% del total de exportaciones, con altibajos a lo largo de la década.
Las exportaciones textiles y la agro exportación son los dos principales rubros de las exportaciones no tradicionales, dando cuenta de más del 50% de su valor. La dinámica actividad de la agro exportación ha sido una experiencia común en varios países de la región, en especial en la presente década. Algunos productos agroindustriales han encontrado creciente demanda en el mercado internacional, constituyéndose en dinámicos productos de exportación no tradicional. Se sabe que el dinamismo de las exportaciones agroindustriales ha respondido al juego de múltiples determinantes, de corto y largo plazo, de dentro y fuera de los países, y en los que la política económica ha puesto de manifiesto su potencial para la generación de empleo e ingresos. Así ha ocurrido también en el caso peruano.
En la década actual se ha visto un boom agroexportador sin precedentes, paralelo a un contexto de expansión económica agregada y de exportaciones, tal como lo muestran diversos estudios sobre la agroindustria peruana. Surge, entonces, el interés por explorar los efectos que este dinámico contexto macroeconómico ha tenido en el impacto del medio ambiente.
Manufactura
El sector manufacturero se ha convertido en uno de los ejes de la economía debido a las altas tasas de crecimiento que presenta hoy. Durante el 2005, este sector experimentó una expansión de 6.5%, resultado con el cual se extiende a seis años de crecimiento continuo, con un ritmo que viene fortaleciéndose. Esto confirma que la desindustrialización fue solo un mito. La liberalización comer- cial de la década pasada nos fortaleció, pues permitió que la industria se reconvierta, concentrándose en los sectores en los que tenemos ventajas comparativas. Lo importante es que la industria manufacturera en el Perú de hoy es más fuerte, porque está menos protegida y es más competitiva. Eso beneficia al consumidor.
Una vez estabilizada la economía peruana, las oportunidades de crecimiento se hicieron tangibles. Se produjo una reconversión de la industria de acuerdo con las ventajas comparativas, generando un lento pero seguro despegue en el crecimiento de los distintos sectores, que mejoró la econo- mía, el nivel de empleo y el ingreso.
El país debe realizar una serie de reformas para promover el aumento continuo de la competitividad de nuestra industria. De nada sirve producir a bajos costos si los sobrecostos tributarios hacen que el producto final sea rela- tivamente caro. Igualmente es inútil reducir los costos margi- nales de producción si la escasa infraestructura de transpor- tes incrementa considerablemente los costos logísticos y, con ello, el precio del producto final.
Saludamos las medidas destinadas a promover aún más la competitividad de la industria, pero sin regresar a esquemas proteccionistas del pasado que no nos llevaron a ningún lado. La anunciada reducción de aranceles a los bienes de capital e insumos es positiva siempre y cuando se haga sin ningún tipo de discriminación. Ello fomenta la inversión y permite ampliar la capacidad productiva, incrementar la productividad y la tecnología, reducir costos y mejorar la calidad y la competitividad. Los beneficiados serán aquellos por los que siempre debimos preocuparnos: los consumidores